Cuatro días, una academia y un aprendizaje que nos llevamos como equipo

Cuatro días, una academia y un aprendizaje que nos llevamos como equipo: Nuestra experiencia en la Rural Activators Academy 2026

RURAL ACTIVATORS ACADEMY

Nuestra experiencia en la Rural Activators Academy 2026

Entre el 2 y el 6 de septiembre, de 2026, tuvimos la oportunidad de participar en la Rural Activators Academy 2026, un encuentro internacional celebrado en la Finca La Buona Terra (Kora), en Passignano sul Trasimeno, Umbría (Italia), dentro de un proyecto co-financiado por el Erasmus+ e impulsado por un consorcio formado por Associazione Libero Pensatore (Italia), Dinamo10 (Portugal), Rooral (España) y otros socios.

Nos invitaron para presentar Pueblos Remotos como uno de los casos de estudio de la Academia, junto a otros proyectos de activación rural de España, Portugal e Italia. Y queremos empezar por lo más importante: dar las gracias.

Gracias por la invitación, por la confianza de compartir nuestra historia con un grupo tan diverso de activadores, mentores y proyectos, y por cuatro días que nos han dejado mucho más de lo que esperábamos.

¿Qué es la Rural Activators Academy?

La Academia reúne a activadores rurales, equipos de proyecto, personas expertas y profesionales de distintos países europeos para intercambiar buenas prácticas, recibir mentorías, aprender sobre financiación europea y dar impulso a proyectos de desarrollo rural.

Durante cuatro días, el programa combinó casos de éxito reales, talleres prácticos, inmersión en el territorio, diálogo con la gobernanza local; así como la construcción de una red internacional que continuará mucho después del final del evento.

Cuatro días, cuatro aprendizajes

El primer día compartimos nuestro caso junto a proyectos como:

  • Terra Sintrópica (Portugal): centrado en agricultura sintrópica y sostenible
  • Collettivo L’Aquila Reale (Italia): con proyectos culturales de impacto comunitario.

Y nos quedamos con algo que dijeron sobre nosotros al presentarnos:

Pueblos Remotos es, en el fondo, un proyecto que ha aprendido a ver los errores como oportunidades de cambio. Es una forma bonita, y honesta, de resumir estos cinco años.

El segundo día lo dedicamos a conocer el territorio: un recorrido por la propia Finca La Buona Terra, un ejemplo real de cómo un espacio agrícola puede convertirse en un nodo comunitario.

Por la tarde, participamos en talleres sobre diseño de proyectos de Erasmus+ y sobre cómo poner la voz de la comunidad en el centro de la activación rural.

Y por la noche, algo que se nos quedó grabado: cocinamos juntos platos tradicionales de Umbría como el umbricelli o la torta al testo, con ingredientes locales como la fagiolina del Trasimeno.

Pocas cosas conectan tanto a un grupo de desconocidos como cocinar y comer juntos, y hay pocas formas mejores de contar la historia de un territorio.

El tercer día tuvo un carácter más institucional: sesiones sobre financiación europea y la iniciativa Nueva Bauhaus Europea, así como una mesa redonda en la que participamos junto con Dinamo 10, Rooral y Kora.

La mesa abrió una conversación directa entre la administración local y los activadores participantes.

El día cerró con el Project Bazaar, una mini-feria donde cada proyecto presentó su propio póster: el resultado visible de cuatro días de trabajo, mentorías y conversaciones.

El último día (nosotros nos fuimos pronto) miraron hacia adelante: talleres sobre financiación y sobre metodologías de diseño centradas en el territorio, y un cierre en el que se puso en valor algo que compartimos plenamente: la importancia de tejer una red que combata la soledad que, muchas veces, sienten quienes activan proyectos en el medio rural.

Se anunciaron futuros puntos de encuentro como: TARA (Gran Canaria), Slow Nest (Portugal) y La Vita Sukha (Italia).

Los apuntamos todos, porque ganas de ir, no nos faltan.

Nuestra charla y nuestro taller

Además de presentar nuestro caso, Carlos tuvo la oportunidad de compartir con el resto de participantes un taller propio sobre presencia digital para proyectos de activación rural, aplicando una versión exprés de su Método EPA (Entender, Pautar y Accionar).

Fue la primera vez que lo testaba en formato de grupo, y la experiencia, así como el feedback recibido, fue muy positivo.

Lo que nos llevamos

Si tuviéramos que quedarnos con una sola idea de estos cuatro días, sería esta: la estrategia, al final, también va de personas.

De las conversaciones de sobremesa, de cocinar juntos, de escuchar cómo otros proyectos (con contextos muy distintos al nuestro) se enfrentan a retos parecidos.

De salir de la rutina de julio y agosto y encontrar, en un evento de más de cincuenta personas en pleno rural italiano, la energía y las conexiones que muchas veces cuesta encontrar detrás de una pantalla.

Volvemos a Canarias con nuevos contactos, con posibilidades de colaboración abiertas, con un taller un poco más maduro, y con la certeza de que estos espacios, donde el rural es el punto de encuentro, son de lo más valioso que existe para quienes, como nosotros, llevamos años apostando por él.

Gracias, de nuevo, a la organización de la Rural Activators Academy por hacernos sentir parte de esta comunidad.

¡Nos vemos en el próximo encuentro!

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